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Los pantalones de Chávez y Sarkozy en Gaza.

Tener los pantalones bien puestos en estos años es algo complicado. Comprender en los libros lo que es la autodeterminación de un pueblo es realmente fácil; lo difícil es llevarlo a la práctica cuando muchas veces la diplomacia en las relaciones internacionales se convierte en obstáculo para ello. El comandante Chávez ha demostrado tener claros conceptos de lo que es aquel principio de no injerencia, además de tener una maestría en el ejercicio de la independencia de la República Bolivariana de Venezuela.

Mientras en la casa gris [período de transición de blanca a negra] enlutecen por la muerte de un gato; Bush expresa que Israel “tiene el derecho a defenderse”; Obama exterioriza su sensibilidad diciendo que "la pérdida de vidas civiles es, para mí, fuente de grandísima preocupación"; y la entonada postura de EE.UU. ante el conflicto es de "un cese al fuego que sea duradero, sostenible y no de tiempo limitado".

Desde Europa, el papa conceptualiza descartando la guerra como solución de problemas, y pide el “inmediato fin” del conflicto; la Presidencia de la UE, en manos de la República Checa también pide cese al fuego, al igual que los gobiernos de Italia, Francia, España, China, Egipto, y otros. Continuando los llamados de la comunidad internacional, Ban Ki Moon dice lo mismo, el Rey de España, y todos procurando el mismo objetivo, la gran mayoría sin pasar de simples pronunciamientos, unas cuantas sesiones de emergencia en la ONU, y “fieles llamados de conciencia”.

Excepciones han sido Sarkozy, Chávez, Mubarak y la UE. El primero viaja al lugar de los hechos para aportar su granote de arena a la solución, una delegación de la UE por igual. Mientras tanto Chávez, atento a su autodeterminación, además de palabras expulsa al embajador Israelí de su país y a otros diplomáticos. Mubarak junto al primero redactan lo que es considerado la solución integral y duradera, mejor conocida como plan Mubarak.

A parte de sus palabras y palabrotas, Chávez se ha caracterizado por sus acciones, siempre en consonancia con sus planteamientos. No evaluamos lo atinado de la decisión, ni determinaremos un culpable de este conflicto, solo nos focalizamos en ver cómo pasan los días, las horas, y así asciende el número de muertos, mientras tanto, prosiguen las reuniones y las sesiones, los únicos que sí han tomado acciones contundentes son las excepciones.

Si se me escapa alguna excepción la enmiendo, pero sigo en destacar la valentía y coherencia de los actos del comandante de la revolución bolivariana, y de gente como Sarkozy, atípicos, pragmáticos, sencillos, pero esencialmente excepcionales. Esta clase de líderes hacen la diferencia, son una necesidad del mundo, especies que aún están en período de resurgimiento en la política internacional. Con menos de lo presupuestado para modelos de la ONU, con otra temática, se podría por otras vías formar individuos con características como las de estos excepcionales personajes, que en vez de burocratizar mediante el arte de la diplomacia, resultan más prácticos y flexibles a la hora de actuar.

Ernesto Guzmán Alberto.

 

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