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Boletín Communis Opinio - Año 1, No. 16, Abril 2009.

Respetar la Constitución. Este mes se conmemora la insigne Revolución Constitucionalista del 1965, aquella trascendental lucha por el respeto de la Constitución. Este hecho histórico nos indica la importancia de la Supremacía de la Constitución por encima de toda voluntad particular, de todo acto, ley, reglamento, decreto, resolución, de toda decisión proveniente de cualquier poder público constituido. Un día como hoy 27 de abril del 1965, el pueblo dominicano era bombardeado por gente de su gente, sangre de su propia sangre. Esto también nos enseña que la Constitución, que diariamente es utilizada como un pedazo de papel..., puede invertir el orden social y político, causar estragos y muchos males. ¿A caso es lo que el país está necesitando? Vale de exhortación a quienes juegan a diario con la carta sustantiva de la nación.


A luchar soldado valiente,
Que empezó la revolución,
A imponer los nobles principios,
Que reclama la constitución.
(…)

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Boletín Communis Opinio - Año 1, No. 15, Abril 2009.



“Para Obama con afecto”.
El cambio fue slogan de campaña, pero ya se está materializando. Existen políticas de Estado que sin distinción de la figura que ostente la Presidencia de los EE.UU., continuarán siendo la línea de aquella poderosa nación, pero hay otras que son variables. En lo que va de la gestión Obama, han variado la diplomacia y las relaciones internacionales con sus vecinos de la región. El mismo hecho de aceptar que la política norteamericana hacia Cuba ha fracasado, y que “hay que entender el pasado para seguir adelante”, evidencian el interés por el cambio. Toda esta cordialidad entre Norte, Sur y Centroamérica, son bienvenidas por la comunidad internacional, más aún cuando siempre hemos visto a los Presidentes norteamericanos como entes aislados; pero verlo junto a los nuestros, dando la mano Correa o al mismo Chávez, causa sensación. La dedicatoria “Para Obama con afecto” de Chávez al regalar aquel libro de Galeano, es el sentir mismo de América Latina.

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¿Abortistas y moralistas?
Por Ernesto Guzmán Alberto.

Omitir mi opinión sobre el artículo 30 del proyecto constitucional, me resulta irresistible. Es penoso que todavía en nuestra sociedad se pretenda invocar una moral desfazada para impedir el avance de la Ciencia. Es la misma moral usada de escudo cada vez que a ciertos sectores les conviene, un instrumento empleado a discreción de algunos. Así como comúnmente tildan erradamente a distintos actores de lucha y reivindicaciones sociales, se ha cometido la barbaridad de tildar como pecaminosos, inmoralistas y abortistas a quienes favorecen el aborto en ciertas situaciones. Y es que aún predomina en la mente el sesgo que provoca el opio de los pueblos. Mientras la nación dominicana no entienda que el Estado y la Iglesia son dos cosas distintas, seguiremos siendo impulsados por el fanatismo y una razón totalmente viciada por la Fe. Debemos comprender que el tema del aborto es un tema más técnico que religioso, más científico que moral, y que no todo se resuelve con Fe.

El derecho no escapa a la teoría de Einsten sobre la Relatividad de las cosas. El derecho mismo no es absoluto, tiene sus excepciones. Por ejemplo, una excepción al principio la publicidad de los procesos judiciales, son los casos en los que se podría perjudicar al orden público o a las buenas costumbres; una excepción al principio de doble grado de jurisdicción, son los procesos judiciales seguidos a funcionarios que les compete en única instancia la jurisdicción privilegiada; una excepción al derecho de libertad individual, es si un sujeto es encontrado en flagrante delito. Inclusive algunos derechos fundamentales del artículo 8 de nuestra constitución, encuentran su excepción en los casos de estado de sitio, ya que puede ser suspendido el ejercicio de los mismos. Y así encontramos numerosas excepciones en nuestro ordenamiento legal, y en el de cualquier otro Estado.

Así como la sociedad evoluciona, varían sus normas de acuerdo a sus requerimientos. El adulterio fue una vez un tipo penal, y hoy no lo es, sino que apenas es condenado moralmente. Igual pasó con la Pena de muerte, de la práctica a su absoluta prohibición. Es incontrovertible que a nadie se le puede imponer la moral de otro, porque es asunto meramente subjetivo. La cuestión no es propugnar pura y simplemente por el aborto, sino enumerar taxativamente una serie de casos en los cuales cabría la posibilidad, según consientan las partes, a determinar el curso de sus vidas, respetar el derecho a su autodeterminación, pues si bien es cierto que el concebido tiene personalidad jurídica desde la concepción “para ciertas consecuencias”[1], la madre tiene un conjunto de derechos y obligaciones con mayores efectos e incidencias en las relaciones jurídicas ya contraídas. Drástico es en aquellas naciones donde se limita la cantidad de descendientes; o el caso en que se conozca de antemano que la criatura tendrá corta duración de vida, eso sí le causaría mayor impacto a la sociedad y más a sus padres, al saber que dentro de poco se enlutarán.

Infans conceptus pro iam nato habetur, siendo predominante o no en la doctrina, es una de varias teorías, entonces además de todo estaríamos imponiendo como país una teoría sobre otras, dentro de un abanico de teorías jurídicas que aún los doctrinarios discuten. En vez de lo que intenta añadir el Partido Reformista Social Cristiano al artículo 30, que terminaría estableciendo “el derecho a la vida es inviolable desde la concepción hasta la muerte natural”, favoreceríamos que quede establecido que “el derecho a la vida es inviolable desde la concepción hasta la muerte, con las excepciones que establezca la ley”. Es decir, que una ley sobre aborto desglosaría ciertos casos como la violación, peligro de muerte de la madre, incesto y determinadas malformaciones, en los que podría permitirse la práctica del aborto. Evidentemente esto no reduciría la práctica del aborto, pero tampoco le pondría una camisa de fuerza a la maternidad y paternidad, a los médicos, ni a la ciencia. Tampoco comprometería la responsabilidad penal o civil del médico al tomar una decisión situacional. Insisto, parte del problema en el caso dominicano sobre la discusión del tema, radica en entender que el Estado y la Iglesia son dos cosas distintas y separadas.

[1] Clemente Soto, Álvarez. Prontuario de introducción al estudio del derecho y nociones de derecho civil. Ed.: III. Editorial Limusa, 1982. ISBN 9681815513, 9789681815516. 390 páginas.

 

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