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Para el camarada Tony [Aguila] Raful.

Los amigos de las mieles del Poder. Alardean algunos viejos robles de sus inolvidables otoños, primaveras, veranos e inviernos, cuando sus vidas revestidas de importancia circunstancial, eran respaldadas por fieles acompañantes del poder. Lúcidos sujetos que aprovechaban las mieles derramadas por aquel quien confiando de los elogios y la buena aceptación, consentía el trato especial que le he era brindado. No más fugaz que una estrella, pero si más que un apagón, eran las fuentes de tan afable devoción.

La fugacidad era de esperarse donde nada es eterno, donde reposa la idea utilitaria de los entes políticos, que solo son teclas útiles cuando pueden ser pulsadas. Corroído puede sentirse quien ha comprendido este ciclo y ha formado en alguna de sus fases parte determinante. No podéis invocar justicia, ya que en tierra de estos animales racionales no es más que la expresión del idealismo, que en la praxis se esfuma como lo hace la vida misma.

A pesar de esto, dentro de los polos del alambrado de la vida política yacen seres que inobservan estos patrones, y se sitúan bajo la lealtad y admiración permanente y duradera, condicionándola únicamente al respeto de sus principios y valores. No te dejarán solo, aunque te sientas solo. Con la existencia de ambición desmedida, la miel jactaría con exceso de vanaglonería.

No debes olvidar que hay que tener muy en cuenta quienes son de confiar, esos serán quienes te habrán de acompañar. Los viejos robles aconsejarán que no se puede mucho confiar, por eso adivinarán lo que con uno pasará. Y es que la experiencia es la más notoria y destacada característica del hombre, que demuestra su recorrido por el mundo de los obstáculos y sobretodo la victoriosa resistencia a las mordidas de los demás animales racionales.

“El hombre es un lobo para el hombre”.
Thomas Hobbes.

 

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