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El escape del Furer. Dilemas abundan sobre los montajes de funestas muertes de destacadas figuras de la esfera política y social, quienes pasan a la historia con el trágico final de sus vidas. Un término que arguyen muchos es inducido coyunturalmente como escape a los riesgos más inevitables, que los conlleva a inexistir socialmente, existiendo humanamente. Muchos de estos relatos no han sido verificados, pero en el caso del Furer, recién afloran los resultados de una investigación científica sobre el cráneo incinerado hallado en el búnker donde el fenecido líder nazi pasó sus últimos momentos de vida. Los resultados indican que no corresponde con el de un hombre, sino con el de una mujer, no obstante haberse presumido desde siempre que era el cráneo de Adolfo Hitler.

El caso de Chapita o el Generalísimo (Trujillo), a pesar de ser descartado de inmediato por los grandes historiadores e intelectuales dominicanos, con la divergencia de no haberse desmeritado en base a los más avanzados estudios científicos, tiene características similares. La historia fue publicada en un periódico de Paris, firmada por “Jean Jirá / Fantastical”, cuyo título es “Trujillo no murió asesinado en 1961, sino de muerte natural en España en el 1991”. En él se relata que Rafael Leónidas Trujillo salió del país producto de las negociaciones con el gobierno de los EE.UU., y se montó toda una farsa en la cual uno de sus dobles fue asesinado para formar la escena del ajusticiamiento. La fuente de estas informaciones, aduce el escritor, fueron “documentos confidenciales en poder de los herederos del dictador dominicano”.

“Muy Interesante” publicó en febrero el artículo “desapariciones humanas inexplicables”, de la cual se puede derivar la conjetura de que muchas “desapariciones”, no fueron más que montajes similares a las muertes antes citadas. Se refiere el autor de tal escrito a “científicos renombrados de los que no hay rastro, exploradores que no regresaron de selvas remotas, monarcas de los que nunca se supo nada… Algunas de las desapariciones más enigmáticas son hoy todavía un misterio”. Otros relatos de corte similar pero con menos fundamento son las de Osaba Bin Laden, Elvys Presly y una de las más absurdas de todas es la de Michael Jackson, según la cual decidió reiniciar su vida desde cero. La diferencia radica en la ciencia no sustenta estas teorías.

La investigación sobre el cráneo del autor de “Mein Kampf" arroja grandes dudas sobre la historia escrita sobre su muerte; pensar que mientras él veía, nadie lo veía, puede ruborizar a cualquiera. Con esto se da valor y se revive la teoría del escape del Furer. Se desataca que la ciencia certifica estas aseveraciones, dejando a un lado las suposiciones y deducciones subjetivas, para irnos a lo estrictamente objetivo y verificable. La ciencia sigue dando giros a la humanidad, clarificando el pasado y el porvenir.

La técnica de las farsas muertes podría ser muy efectiva para las salidas políticas, y más aún cuando se logra alterar el curso de la historia engañando a la humanidad. Los vencedores, quienes escriben la historia, no se jactarían al mostrar un cadáver o algún indicio de una victoria sangrienta y aplastante contra algún contendor. Esta realidad haría más factible y efectivo el empleo de referida técnica. Gran parte del conocimiento apropiado ha variado producto del ejercicio científico, y podría seguir variando, lo impactante es el hecho de pensar en que el monstruo escapó, vivió en paz y fue feliz hasta su verdadera muerte.

 

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