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En busca del altar preferido. Evidentemente aún no encontramos los altares que siempre se rumoran caerán, ya sea por casos de corrupción, drogas o algún tipo de actividad ilícita que requiera de “vacas sagradas” y de aquellos auspiciadores de la más alta jerarquía o de la “honorable” élite social. Resulta penoso que muchos de quienes a diario instigan a las autoridades para erradicar nuestro paraíso de impunidad, hoy sin ser llamados ni invocados, salgan como escuderos de gente cuya honorabilidad se cuestiona y legítimamente se sospecha.

El día en que caiga algún pez gordo en el anzuelo, notaremos que no será un extraterrestre, sino gente de nuestro entorno de quienes posiblemente nunca habríamos de dudar. Antes de que obrando de buena fe, salgamos a defender personas en proceso de punición, escuchemos la voz de sobre quienes recae la dura responsabilidad de perseguir y castigar los crímenes y delitos.

Muchos de estos padrinos, auspiciadores, encubridores y testaferros, lógicamente tienen poderes de distintas naturalezas que en algún momento utilizarían. Pero al rechazar de primer plano cualquier acusación sobre alguien lo que nos induce es a pensar en que se busca un altar preferido para que caiga.

Sería lo más correcto que quienes buscan un altar preferido no se circunscriban a la política y a los cuerpo castrenses, sino que también existen otras esferas sociales colmadas de poder cuyos fines son perversos. Seamos más consecuentes con nuestro discurso contra la impunidad, y recordemos que la lucha contra el narcotráfico debe ser una política de Estado, así que dejemos a cada institución realizar su trabajo.

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Mensaje a los Miembros Designados en el Parlamento Juvenil de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM).

Compañeros y compañeras:

Nos fue encomendada una función un tanto concisa y muy precisa, la cual se puede sintetizar en integrar al proyecto del Parlamento Juvenil de la PUCMM sangre nueva, jóvenes estudiantes de distintas carreras cuyos fines y perfiles guarden consonancia no solo con una visión común, sino también con los ideales más nobles y renovadores de la patria.

Y es que en el Parlamento Juvenil de la República Dominicana había un vacío, una de las voces más importantes de la Comunidad Universitaria de la República Dominicana no estaba presente; la representación de nuestra alma mater, la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra no figuraba en las deliberaciones.

Pero de manera gratificante hoy tenemos reunidos aquí a un grupo de jóvenes que prometen encaminar este proyecto, sirviéndose de él como experiencia que incitará a realizar los profundos cambios que requiere nuestro país.

Soy de los que piensan que el cambio no solo se concretiza con marchas y manifestaciones vitrinarias; así les llamo porque últimamente ha habido un auge de manifestaciones públicas realizadas en nombre de la juventud, que muchas veces motiva la participación juvenil para solo contentarse con simular una verdadera lucha, pero que no lo es en las entrañas de sus corazones.

Sino que el cambio se concretiza desde la esfera de actuación de cada uno de nosotros, algunos desde la sociedad civil, otros desde los partidos políticos, otros desde las federaciones, sindicatos, comités estudiantiles, asociaciones, así como desde los blogs, desde la prensa, las universidad, desde los Tribunales, hasta desde la cocina incluso.

Refiero a la cocina, porque por ejemplo somos un país rodeado de agua, y fácilmente podríamos equilibrar la tradicional canasta familiar con mariscos, con nuestra creatividad desde las cocinas. De manera que ante una crisis de carne roja o blanca, subsistimos con toda normalidad empleando alternativas, y eso es parte del cambio que requerimos, aprovechando los recursos a nuestra disposición.

Por eso también tengo mis reservas en cuanto a los modelos de organismos internacionales como los de la ONU, cuya franja no excede los simulacros, las cámaras fotográficas y la obscena ostentación de cargos diplomáticos.

Mi empeño en la conformación de este Parlamento viene dada a que entiendo que éste proyecto, en la medida de la voluntad de sus participantes, puede generar cambios, y el primero de ellos es romper con la apatía de la juventud por la política, que no es más que una consecuencia de las reprochables e impúdicas acciones de la clase política contemporánea.

Otro canal de cambio significativo es que ustedes tendrán contacto directo con nuestros congresistas, a quienes tendrán más oportunidad que otros de inculcarles el sentir de la juventud, de transmitirles las energías del cambio.

Igual con las iniciativas legislativas, uno de los déficit que ha presentado la Comunidad Estudiantil de la PUCMM, y que espero logren satisfacer. Las iniciativas legislativas se erigen por igual en otro factor de cambio, ya que tendrán oportunidad de formular y redactar anteproyectos de leyes los cuales podrán tramitar más fácilmente por las vías correspondientes.

Más allá de ser representantes de la PUCMM ante el Parlamento Juvenil, son representantes del segmento de la juventud que forma parte de la Generación del Cambio, es de rigor entender esto.

Su designación constituye un contrato de trabajo, un trabajo social y filantrópico que realizaran sin intereses pecuniarios. Tenemos fe en que llevarán a cabo su cometido, que guiarán por buenos senderos el proyecto y por ende esperamos no ser defraudados.

Muchos éxitos y esta Comisión de Selección de los Parlamentarios que hoy se disuelve, queda a su entera disposición.


Ernesto Guzmán Alberto
Presidente de la Comisión de Selección de Parlamentarios

 

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