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“La moderación, que no significa ser pusilánime, puede ser contundente y duro [el juez] pero ser moderado, insisto lo que no puede ser un juez es arbitrario. Tiene que tener la ecuanimidad, tiene que tener en su mano la equidad y tiene que ser una persona comprometida, responsable, consciente del poder que tiene, de que un mal uso del mismo puede producir muchos daños, tiene que ser independiente, absolutamente, tiene que ser imparcial y debe desarrollar su trabajo con absoluta vocación, sobre todo con vocación, por lo tanto con vocación de servicio”. Baltasar Garzón / Entrevista del CARM (2007).

A decir verdad, nada fácil es para un Juez local erigirse en una figura internacional por su labor en la judicatura, pero al pensar en ello no dilataríamos en invocar a Baltasar Garzón; quien con el peso de su astucia y los principios de justicia no se ve limitado por las fronteras ni los mares. Juez de Instrucción que no le tiembla el pulso para ordenar el arresto de un Ex – Presidente extranjero (Augusto Pinochet) por crímenes de lesahumanidad, ni de perseguir esbirros u otra clase de opresores de regímenes de otrora (Dictadura Franquista).

Con el coraje que le caracteriza, trata de impartir justicia en su nación, examinando con lupa las actuaciones de la corruptela política de la madre patria. Pero como es de esperar, al atentar contra intereses ajenos de poderes políticos, a fortiori es contraatacado con una vorágine de acusaciones que buscan su suspensión y posterior destitución. Por eso ahora está Garzón en la diana, siendo asediado por sus adversarios, con el objetivo último de que el Consejo General del Poder Judicial (España), expulse e inhabilite por varios años al Magistrado de la Audiencia Nacional.

Aunque pertenece al aparato español nacional, la Judicatura Internacional no debería contentarse de esta desagradable situación, ni mucho menos consentirla. Así como él mismo ha requerido a varias figuras emblemáticas de la palestra mundial, como el magistrado Eugenio Raúl Zaffaroni para que declare a su favor, esperemos que la comunidad jurídica y la judicatura dominicana respalden condescendientemente a quien es uno de los más dignos y célebres miembros contemporáneos de la judicatura a nivel internacional, y quien además es un grato amigo de la República Dominicana.

 

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