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Absolutismo de la expresión
de las ideas y opiniones.

Los derechos fundamentales resultan esenciales en el Estado constitucional y democrático de derecho, en donde la libertad de expresión juega un rol protagónico. Hay quienes asimilan este derecho a la acepción más absoluta de libertad. Sin embargo, comete gran error quien así lo concibe, pues al igual que los demás derechos no es absoluto y tiene sus límites.

El orden público, las buenas costumbres, el derecho al honor y la intimidad de los demás, son ejemplos de limitantes al ejercicio del derecho a la libertad de expresar ideas y opiniones. Objetivamente, tampoco primaría como el más fundamental frente a otros de igual categoría.

Es por esto que poco importa se tengan “pruebas” de las más fehacientes sobre la inclinación sexual o de las desviaciones sexuales de alguien, ya que es meramente su vida personal e íntima. Más ilícito aún resulta el emplear referidas pruebas con “animus nocendi” en detrimento de aquéllos.

Muchos ignoran que la justicia no ampara el ejercicio abusivo de derechos. Para su mala suerte, hasta ahora nuestros Tribunales están contestes con el principio de que “nadie puede prevalecerse de su propia falta para alegar en justicia”, algo que indiscutiblemente le resta a la defensa de cualquier perico.

 

©2009 Ernesto Guzmán Alberto | Template Blue by TNB